30 / septiembre / 2021

Heaven 17 – Penthouse & Pavement / Soundtrack Of Our Lives

Heaven 17 – Penthouse & Pavement / Soundtrack Of Our Lives

 

Tenemos proyectos nuevos para esta nueva etapa en 1051 Magazine, y uno de ellos es esta sección llamada Soundtrack Of Our Lives.

Aquí haremos arqueología musical electrónica, para acercarnos a discos que han sido importantes, algunos conocidos, otros no tanto, o simplemente discos que merezcan la pena ser recordados.

Como este mes se cumple el ¡cuarenta! aniversario de una auténtica obra maestra, nos ponemos mano a la obra para hablar un poco de ese Penthouse & Pavement de Heaven 17.

Hagamos un poco de historia, pongámonos en situación. Sheffied, Inglaterra, corazón de acero del Reino Unido (la ciudad pivotaba alrededor de esa industria), años setenta. Maggie Thatcher inicia la década como ministra de Educación, pero en el año 1974 los conservadores pierden las elecciones, entra un gobierno laborista y la Dama de Hierro se convierte en cabeza del partido de la oposición hasta que en 1979 gana las elecciones y se convierte en Primera Ministra del país… con todo lo que ello supuso.

La industria británica estaba en un declive pavoroso, debido al ascenso imparable tras la segunda guerra mundial de los Estados Unidos y el renacimiento de otras industrias como la japonesa. Todo ello unido a la idiosincrasia británica que les hace ser poco proclives a cambios y mejoras en sus procesos… pero…. ¿no vamos a hablar de un disco? ? Si, en efecto, pero todo esto es crucial para el nacimiento de ese disco. Si, estamos en otras épocas en las que incluso un disco hecho para bailar y disfrutar tenía una enorme carga política y social en su mensaje.

 

Martyn Ware, en el año 2010 en una entrevista para The Quietus definía muy bien la situación de Sheffield en aquellos días:

“Era bastante Sheffield. Bueno, el norte en general es así, pero Sheffield en particular es una ciudad de yuxtaposiciones inesperadas. Porque por una parte es buena, honesta, de clase trabajadora, pone mucho esfuerzo en ello y sonará genial, de artesanía, y por otro lado, en ese momento, un deseo de escapar de la mundanidad por el desempleo y la falta de perspectivas.”

Hablemos de sus protagonistas. Martyn Ware nacido el 19 de mayo del año 1956 en el barrio de Upperthorpe, Sheffield, ciudad donde creció en el seno de una familia obrera. Su padre, obrero de una fábrica de acero y su madre trabajaba en la línea de producción de la fábrica. Cuando deja la escuela estuvo trabajando por espacio de unos tres años en la incipiente industria informática, y con sus primeros sueldos se compra su primer sintetizador, un Korg 700S, con el que empieza a experimentar con nuevos sonidos.

Luego tenemos a Ian Craig Marsh, también nacido en Sheffield (11 de noviembre de 1956), que también encontró trabajo como programador informático al igual que Martyn (aunque no en la misma empresa). Pero antes, se unió al grupo de teatro juvenil local, Meatwhistle. Allí conoció a Mark Civico, con quien formaría un grupo de «teatro-rock» satírico llamado Musical Vomit. Tomaron su nombre de una reseña del Melody Maker sobre un concierto del grupo neoyorquino Suicide, que los describía como «vómito musical».

Sólo tocaron dos veces juntos, con Ian acompañando la voz de Mark haciendo ruido con su guitarra barata de Woolworths, antes de que Ian fuera expulsado de su escuela al ser calificado como «un elemento subversivo indeseable».

Precisamente en Musical Vomit, Ian conoce a nuestro tercer protagonista, Glenn Peter Gregory, otro hijo de un trabajador de la industria del acero que vino al mundo en Sheffield el 16 de mayo de 1958. Glenn quería ser actor cuando era joven, pero acabó liándose con la música antes de hacer un serio intento con la fotografía. Hacia el año 1973/4 coincide con Ian en una banda con el hermoso nombre de Music of Honour, donde solía tocar el bajo y más tarde se convirtió en cantante con Musical Vomit. Coincide más tarde con Martyn Ware en un par de bandas, VDK y Stud.

Vayamos ahora a los antecedentes más cercanos al nacimiento de Heaven 17, donde se cruzan los caminos de estos tres amigos. En 1977, tanto Ian como Martyn trabajaban como operadores informáticos (para el fabricante de herramientas Spear & Jackson y el distribuidor de piezas de automóviles Lucas Service, respectivamente). Martyn: «Acababa de empezar a trabajar en un empleo bien remunerado y, por primera vez en mi vida, tenía algo de dinero libre… ¿en qué lo iba a gastar? Los primeros sintetizadores comerciales -baratos- acababan de salir al mercado, así que fui a comprar uno».

 

 

En junio de 1977, Adi Newton, Martyn Ware e Ian Craig Marsh, formaron un grupo llamado The Dead Daughters, para actuar en una fiesta privada celebrada en el bar de la Universidad de Sheffield para una sola actuación. Su siguiente encarnación fue los legendarios y mitológicos Studs, que tocaron una actuación caótica y anárquica. El grupo que estaba formado por Adi Newton (Clock DVA), Martyn Ware, Ian Craig Marsh y Glen Gregory, Richard H. Kirk, Stephen Mallinder, Christopher Watson (Cabaret Voltaire), y Hayden Boyes (2.3). Tras esto, Ian, Martyn y (por un breve espacio de tiempo) Adi Newton forman The Future, mientras que Glenn estuvo de manera fugaz en un grupo llamado 57 Men antes de irse a Londres a iniciar su carrera como fotógrafo musical.

The Future evolucionan y pasan a ser The Human League cuando Adi se marcha para formar Clock DVA y Martyn e Ian se encuentran con la necesidad de buscar un nuevo vocalista. Hablan con Glenn, pero está en Londres centrado en su carrera como fotógrafo e incorporan a Philip Oakey, que en esos momentos trabajaba de conserje en un hospital. Aunque no tenía experiencia musical previa, se le conocía en el circuito underground de Sheffield por sus peculiares estilismos. Al poco tiempo, entra en la banda Philip Adrian Wright para encargarse de la parte visual del grupo.

Dos singles en Fast Product, el sello de Bob Last, que pasó a ser su manager, dan paso a la firma con Virgin y la edición de dos álbumes en 1979 y 1980, Reproduction y Travelogue. Esos dos primeros álbumes son densos, aunque en Travelogue se denota un ligero giro comercial, ya que las ventas no acompañaban a las buenas críticas recibidas. Martyn y Philip chocaban constantemente, ya que ambas visiones sobre la línea a seguir por el grupo distaban muchísimo. Cuenta Martyn Ware que un día llega al estudio, donde estaban Bob Last y Philip Oakey y le dicen que lo echan del grupo… “¡pero si el grupo es mío!, como me iban a echar”. Lo cierto es que así fue, y Oakey insistió con quedarse con el nombre del grupo, lo que conllevó un coste para su bolsillo.

Bob Last trata de convencer a Martyn para que forme una “compañía de producción”, y de esa manera nace British Electric Foundation (B.E.F.), pero al mismo tiempo, Martyn habla con Glenn Gregory (que estaba en Sheffield haciendo unas fotos a Joe Jackson) y le invita a ser el cantante de Heaven 17 (nombre tomado de una banda de pop ficticia mencionada en La Naranja Mecánica, la novela de Anthony Burguess). Acepta y así se forma el grupo, y en esos primeros días, todo fue una tremenda locura, con el trío trabajando al mismo tiempo en la grabación de Penthouse & Pavement y de Music Of Quality & Distinction Vol. I, el primer disco de la BEF. Cuenta Glenn que estaban grabando (We Don’t Need This) Fascist Groove Thang al mismo tiempo que el Anyone Who Had A Heart. Cosas así sólo están al alcance de grandes genios…

Bowie dijo de la primera encarnación de The Human League que eran “el futuro de la música pop”. El primer álbum de Heaven 17 iba a ser algo que no se había escuchado antes.

En palabras de Martyn Ware, “La idea de que podíamos incorporar lo que teníamos en el alma, que en ese momento era una conciencia política. Por ejemplo, éramos fans de Gil Scott Heron. Estábamos muy influenciados por los grupos negros de América en ese momento. Curtis Mayfield, Parliament, Funkadelic, activistas sociales. Teníamos cierta empatía con lo que cantaban… Chocolate City y eso. Era casi como si fuéramos los negros de Sheffield… [Risas] ¡Suena ridículo ahora! Pero esa es la forma en que pensábamos.”

Ware también se vio muy influenciado por el sonido de Sheffield: compara el ruido de las forjas de las acerías con «el latido de la ciudad». «El lugar donde ensayábamos era una antigua tienda de artículos para el hogar. Fundamentalmente, estaba constantemente rodeado de los sonidos de la industria, lo que me parecía completamente normal».

 

Ya tenemos una mezcla imbatible que no se había utilizado antes. Unamos a esto la sabiduría de Ware y Marsh en cuanto a sintetizadores e informática se refiere, junto a la voz inconfundible de Glenn Gregory y algunos aderezos adicionales, como la incorporación de un joven bajista de Sheffield llamado John Wilson, que resultó ser todo un maestro en la guitarra rítmica (tan importante en Penthouse & Pavement) o el uso de la Linn Drum en su primera versión.

El álbum salió a la venta en septiembre del año 1981, y en la cara A del disco, llamada Pavement (Acera), estaba un auténtico himno llamado (We Don’t Need This) Fascist Groove Thang del que tanto se ha hablado. Tanto por sus casi 157 BPM como por el mensaje claro y diáfano que les valió el ser baneados por la BBC (cosa que, como casi siempre en esos casos, otorga un impulso mediático tremendo, que le pregunten a los Pistols, por ejemplo). Por desgracia, era toda una profecía de algo que cuarenta años después, se sigue repitiendo:

“Have you heard it on the news?

About this fascist groove thang?

Evil men with racist views

Spreading all across the land”

El tema salió como primer single de adelanto del álbum en marzo del año 1981.

Luego llegaba Penthouse & Pavement, funk electrónico que recibía apoyo vocal por parte de la californiana Josie James, vocalista negra que dejaba su excelente trabajo en este tema. Un mensaje con alusiones al esclavismo que genera el capitalismo salvaje envuelto en un perfecto artefacto bailable, que fue editado como tercer single en noviembre del año 1981. El tercer tema era Play To Win, que llegó a las tiendas en agosto del año 1981 como calentamiento previo al lanzamiento del álbum. Otro disparo directo a la pista de baile con más mensaje social. Cierra esa primera parte del álbum Soul Warfare, una oda a la venta de tu alma al capitalismo cruento que empezaba a destruir el Reino Unido a manos de la señora Thatcher.

 

La cara B era la llamada Penthouse (Ático), que se abre con sonidos diferentes que llegan en Geisha Boys And Temple Girls, un relato de relación de pareja con muchos matices. Luego aparece uno de los mejores temas del disco, con un mensaje que fue malinterpretado por muchos. Martyn Ware aclaró tiempo después que Let´s All Make A Bomb se escribió pensando en un nuevo lenguaje nuclear, inspirado en esa esperanza llamada Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.

“Take one hundred scientists or more

Place in a room and lock the door

Let them confer for half their lives

Unlock the door, go in and see

What they have made for you and me

A brand new toy to idolize”

Let´s All Make A Bomb es otra de las joyas ocultas de este disco, en la que se combinan de manera tan inaudita como perfecta esa influencia industrial tan Sheffield citada en más de una vez por sus autores con pasajes que podrían ser perfectamente integrados en una batucada brasileira. De nuevo un contundente mensaje envuelto en un increíble paisaje sónico.

 

Y a continuación el que fue tercer y último single del álbum, The Height of the Fighting, otro tema que pone su punto de mira en un mensaje anti militarista claro y diáfano, con más golpes al capitalismo incluidos. En el plano musical, otro artefacto hecho para bailar sin concesiones. El álbum se cierra con dos temas más. El primero de ellos es Song With No Name, un corte que nos hace recordar el sonido utilizado por Martyn e Ian en esos dos primeros álbumes de The Human League anteriormente citados, más denso y profundo. Para cerrar el disco crearon We´re Going To Live For A Very Long Time, sonidos industriales con mensaje irónico y repetición final en loop para poner el punto final a un disco fundamental en la historia de la música.

Nadie había explorado esos horizontes sonoros anteriormente a ellos, nadie había experimentado con esa fusión de los estilos que trabajaron este trío de Sheffield. Y si hablamos de su contenido, del mensaje que difundieron en ese primer álbum de Heaven 17, con el paso del tiempo se pueden comprobar dos aspectos fundamentales. El primero es que acertaron plenamente en el mismo y eso se vió con el paso de la década, y el segundo es que, 40 años después, y por desgracia, buena parte del mismo sigue vigente.


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